PRESENTACIÓN
Muchos de los que entren en esta WEB ya me conocerán bien directamente o por referencias. Pero para los que no, les comentaré que pertenezco a la “quinta” de Carudel , que mi contacto con las carreras de caballos data de 1.957, y que ,tal vez por deformación profesional, (era economista, pero ya hace tiempo que estoy jubilado), desde el principio comencé a llevar mis fichas de cartulina con los historiales del los caballos, mis tablas de valores, frecuentar los galopes de entrenamiento y encontrarme con otros aficionados en la Peña Primer Paso, “catacumba hípica” la denominó mi amigo Rafael Castellano, tanto por ser punto de reunión de unos tipos raros que hacían poules, concursos y discutían sobre caballos, como por celebrarse en un sótano sin ventilación en los bajos del bar La Concha en la plaza de Santa Bárbara. Este mundillo me había cautivado desde el principio y lo sigue haciendo medio siglo después.

Es fácil enamorarse de las carreras. El caballo es un animal prodigioso, sin duda el más bello, el ambiente es muy relajado, tienes que poner bastante de tu parte para acertar un pronóstico, es maravilloso dar un “soplo” a los amigos y compartir con ellos el acierto o soportar sus bromas por el fracaso. No tiene precio el acumular libros sobre la materia, que siempre vienen a demostrarte que cada día se sabe menos, cubrir etapas de tu afición a la vez que las de tu vida.
Primero eres ese novato que no sabe nada de nada pero que le gusta todo, después arriesgas unas monedas de tu escaso peculio, intentas ganar, pero sobre todo necesitas reafirmar que vas aprendiendo algo. Pronto aciertas, el novato suele acertar, y te crees que eres un erudito del tema. Arriesgas más, sueles perder, y se presenta el primer escollo que muchos no superan. Acabas tus estudios, comienzas a trabajar, y tal vez tengas que alejarte de tu hipódromo, o te casas, y a tu mujer o marido, le “mosquea” que tengas una afición tan rara. Muchos abandonan. A lo mejor te ha ocurrido que un desalmado ha conseguido que tu hipódromo haya estado cerrado durante nueve años y ya te has acostumbrado a otra vida y amistades. Sí, es fácil enamorarse pero no lo es el seguirl siendo fiel a las carreras.
Mi caso es de privilegio y es hora de agradecimientos. En primer lugar a mi esposa, que en los cuarenta años que dura nuestro matrimonio nunca me ha puesto la menor traba para que desarrolle mi locura a pesar de que no he conseguido aficionarla. Después a mis tres hijos, todos nacidos en diciembre, y en el hipódromo desde la primera jornada de la primavera siguiente. A estos si los he envenenado. Con catorce años ya estaban haciendo las fotos de las tiras de llegada y de 200 metros para la publicación en la que colaborara. Los tres están ilusionados con la web, pero en especial el menor, que ha tenido el detalle de confeccionar esta página.
Fuera de la familia es difícil enumerar los fundamentales, pero lo voy a intentar por orden cronológico. En primer lugar estuvo
Javier Parada, compañero de la facultad que un domingo que no jugaba mi Atleti, me sugirió que fuéramos al hipódromo. Hoy Javier no va al hipódromo pero si lo hace su hermano
Rafa que fue durante muchos años Comisario de Carreras. Otro compañero de facultad me invitó a ir a la
Peña Primer Paso. Allí tuve desde el comienzo el apoyo de su presidente,
Félix Fresno, Félix, un galopero nato que me metió el gusanillo, bajándome en su pequeño coche todos los martes y viernes antes del amanecer y después retornarme con tiempo de acudir a mi primera clase. Allí contacté con los profesionales que me ayudaron a empezar a conocer la trastienda del mundillo.
Paco Galdeano,
Ceferino Carrasco,
Jesús y Nicolás Méndez, Manolo García etc. fueron conmigo personas entrañables y casi familiares.
Tras algunos años mi afición daría un vuelco al comenzar mi relación con
Miguel Angel Ribera y su revista
Pura Sangre. Yo ya era aficionado a la fotografía y había comenzado a tomar las fotos de las llegadas con el objeto de corregir mis valores con más exactitud ya que no me fiaba demasiado de las distancias oficiales. Miguel me propuso colaborar, y de paso me abrió una ventana a un mundo que yo desconocía. Con él hice mis primeros viajes para ver carreras en el extranjero, él me llevó a la librería Allen de la que acabaría siendo cliente habitual, él me mostraría que se puede tener una biblioteca sobre el tema,y acabaría removiendo Roma con Santiago para ir completando mi colección de Guias, básicas para conocer la historia de nuestras carreras. Miguel fue mi Pigmalión hípico, como lo fue de otros muy brillantes ahora, y también quedó entre ambos una amistad fraternal que creo que es mucho más valiosa que todo lo anterior. Miguel se marchó a Chile y Pura Sangre se desangró en otras manos. Tras otras colaboraciones recalé en
Recta Final y allí me encontré con
Julio Díez, yo como fotógrafo, él como sub-director. Me animó a escribir sobre turf internacional, lo que me supuso poder acudir a muchas carreras en el extranjero y codearme con los mejores fotógrafos, sus técnicas y sus equipos. En la travesía del desierto que hicimos con
A Galopar, Julio me apoyaría en unos momentos muy difíciles profesionalmente para mí, animándome a colaborar y costeándome viajes a donde hubiera carreras en España. Después, en la época de esperanza, vendría el proyecto de
Campeones del Turf Español 1975-2004, que me obligaría en a desempolvar mis archivos y negativos, porque ya estaba todo guardado debido a que los avances técnicos me habían empujado hacia el Access y el Photoshop. También en la época de cierre, cuando siguiendo una querencia, me acercaba a un hipódromo prácticamente desierto, tuve la suerte de contar con el apoyo de
Ovidio Rodríguez y su familia, que no decaían ante la adversidad. Yo apenas los conocía, pero él hizo todo lo posible para levantarme la moral.
Ahora afronto el tema de Internet con verdadero pavor, porque es demasiado tarde, pero tengo que reconocer que cuando mi hijo
Ignacio me dijo que mi regalo de Navidad iba a ser una página web para que pudiera dar a conocer mis fotografías y dar una mayor utilidad a mi base de datos, me hizo una gran ilusión.
Todo fotógrafo tiene la obligación de dar a conocer su obra y con este fin nace este proyecto. Como veis tiene otros atractivos que intentaremos ir aumentando, pero a la vez espero vuestra colaboración. En la fase de rodaje será de entrada libre, pero después limitaremos los contenidos en dos niveles, uno para los que se registren gratuitamente en los términos que propongamos, y otro más amplio para los clientes de nuestras fotografías.
No dudéis en poneros en contacto con nosotros para aportar vuestras sugerencias, espero que os guste y seguiremos en contacto. Bienvenidos.
J.A.R.